
El origen de las representaciones escénicas se remonta a la prehistoria, es decir, las primeras manifestaciones teatrales surgen con la humanidad. Cuando el ser humano sintió la necesidad de comunicarse con los dioses, reconoció en sí mismo la necesidad de hacer rituales en los que imitaba los sonidos y las formas de la naturaleza. Según algunos especialistas a esa imitación se le puede considerar el origen del teatro.
La palabra teatro procede de los antiguos griegos y significa mirar, contemplar, admirar. Por otra parte, didáctica, igualmente de origen griego, es un hecho perteneciente o relativo a la enseñanza. Por tanto, conforme al sentido de la etimología griega, el teatro didáctico constituye un fenómeno en el que se mira para aprender. Así, en el ámbito de la educación, el teatro forma parte de las técnicas pedagógicas para desarrollar capacidades de expresión y comunicación de los alumnos y representa una herramienta eficaz para fomentar valores y desarrollar temas educativos de forma dinámica y divertida, que siempre resulta estimulante para el aprendizaje de niños, jóvenes y adultos.